top of page

25 de septiembre de 2025

Actualizado: 19 feb



¡Queridos hijos! Que este tiempo sea un tiempo de oración por la paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Con aprobación eclesiástica)


Haz silencio…

Respira profundamente…

Deja que estas palabras desciendan a lo más hondo de tu alma.


María no complica el mensaje.No da muchas instrucciones.Dice algo sencillo y urgente:

Que este tiempo sea un tiempo de oración por la paz.


No cualquier paz.No una paz superficial o momentánea.Sino la paz que nace de Dios.

La paz comienza en el corazón.Si el corazón está inquieto, el mundo se inquieta.Si el corazón está reconciliado, el mundo recibe luz.


Tal vez miras alrededor y ves conflictos, tensiones, divisiones.Pero María no nos invita a desesperarnos.Nos invita a orar.


La oración es el arma del creyente.Es fuerza invisible.Es semilla silenciosa que transforma la historia.


Cuando oras por la paz:

  • sanas tus resentimientos,

  • perdonas antiguas heridas,

  • renuncias a la crítica constante,

  • eliges el amor sobre el orgullo.


La paz no se construye con discursos,se construye con corazones convertidos.

Y María agradece:“Gracias por haber respondido a mi llamado.


Cada Rosario rezado,cada momento de adoración,cada pequeña renuncia ofrecida por la paz,es una respuesta que el cielo acoge.


Hoy pregúntate:

¿Mi casa es un lugar de paz?¿Mis palabras construyen o dividen?¿Mi oración incluye al mundo entero?


Entrega a María tus inquietudes.Entrega tus preocupaciones por la Iglesia, por tu familia, por tu país.Pon todo en sus manos.


Y decide que, desde hoy,este será un tiempo diferente:

Un tiempo donde el ruido disminuya.Un tiempo donde el corazón escuche más.Un tiempo donde la oración sea constante.


Que tu vida se convierta en una pequeña llama de pazen medio de un mundo que la necesita.


Permanece bajo el manto de la Madre.Ora.Confía.Y deja que Dios haga el resto.


Amén.

 
 
 

Comentarios


bottom of page